
Pero volviendo al caso de Nevada, lo mismo ocurre y cada vez que un operador quiera darse de alta en este Estado para apostar a sus casinos, deberá contar con un lápiz muy chico para que los números corran su misma suerte y no se vean en la difícil decisión de cerrar.
Ahora bien, ¿qué pasa con los casinos que luego de tantos años de permanencia, se ven desilusionados de las ganancias? Es lo que hoy por hoy les juega en contra y lo que antes era una fortaleza (su permanencia) hoy es una amenaza casi letal, ya que sus estructuras están tan solidificadas que cualquier flexión que se quiera hacer sobre éstas, hará que corra el riesgo de caerse.
Es por eso, que en toda crisis, la aparición de nuevos casinos no es algo descabellado y seguramente que si se cuenta con experiencia en sus recursos humanos (el principal capital de los casinos) y una nueva y fresca política financiera, las posibilidades de quedarse con una buena porción de la torta, son muchas y muy seguras. Es por eso, que vemos tanta animosidad por comprar licencias de casinos y comprar casinos que estaban bajo tierra.
El sol sale para todos y como en la vida misma, el ciclo hará que los que están abajo, dentro de unos años, si no se bajan, puedan ser los que estén arriba. Solo es una cuestión natural y necesaria para que el equilibrio esté siempre presente y de esta manera, nadie se eternice en unos laureles que supieron conseguir, pero como todo, no son para siempre.

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