
La increíble historia de un chino llamado Chong L, de 30 años, está resonando entre los fanáticos de los casinos. Este hombre manipulaba las maquinas con un ácido corrosivo para obtener premios mayores. La técnica consistía en introducir el líquido a través de una botella pequeña, que estaba escondida en un paquete de tabaco, con la complicidad de un cómplice, que se ponía a su lado para ocultar la maniobra.
Elegían las maquinas de ruleta en las que muchos jugadores apostaban al mismo tiempo, colocando el paquete con la botella sobre las ranuras de las monedas, lo que causaba un corto circuito justo en la placa de control del monedero, que entonces daba un error de lectura multiplicando la cantidad de monedas introducidas.
La seguridad de los salones comenzó a sospechar ya que los reclamos por premios eran notoriamente superiores a los normales, y al revisar detenidamente las cámaras de seguridad, pudieron verificar como se llevaba a cabo el delito, lo cual precipitó la detención de Chong y su cómplice en un salón de la calle Rocafort en Barcelona.
De todas formas, los daños sufridos en las maquinas se valoraron entre 700 y 1200 euros por cada una, ya que el ácido seguía actuando luego de efectuado el delito y los circuitos deteriorándose rápidamente.

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