
Un jugador de Florida que apostó en el Seminole Hard Rock Casino, en Tampa, asegura haber ganado un jackpot que el casino se niega a pagar. Bill Seebeck contó que la máquina tragamonedas en la que él estaba apostando registró un pago de $166 millones, pero los dueños del casino alegaron que la máquina funciona mal.
El incidente se suma a una lista de casos parecidos en que salen jackpots millonarios en casinos en vivo, a manos de jugadores de máquinas tragamonedas. La excusa para no pagar el premio siempre es la misma: un mal funcionamiento de la máquina en cuestión.
Seebeck afirmó haber estado jugando durante una hora y media en la máquina Bally Ultimate Party Spin Slot con pérdidas de $80, cuando las luces y sonidos de la máquina se encendieron. El display de la máquina lo hizo ganador de $166,666,666.65.
Como suele ser costumbre en estos casos, los oficiales del casino acordonaron la máquina y la examinaron. Luego de una hora, le dijeron a Seebeck que no iba a recibir su premio y le pidieron que firme un acuerdo por el que él no sería recompensado por el mal funcionamiento de la máquina.
Lo más llamativo es que los casinos no reintegren el dinero que pierden los apostadores de manera cotidiana por “mal funcionamiento” de las máquinas.
El vocero de Seminole, Gary Bitner, dice que el jackpot en cuestión solo puede haber salido por un error de la máquina, ya que le premio mayor que paga es de $99,000. Sin embargo, el casino ni siquiera se ofreció a entregar a Seebeck una parte del jackpot obtenido.

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