
La idea egoísta de recaudar dinero a falta de buenas ideas para competir con otros casinos (que por cierto tienen tasas altísimas de impuestos), hace que utilicen el recurso de la necedad para hacer de sus arcas una verdadera calamidad.
Todos sabemos que los casinos ayudan y mucho a la región donde se encuentran, no solo entregando gran parte de sus ganancias, sino que también ayudan por voluntad propia y por ley, ya que deben comprometerse con la salud social de las personas que los visitan. Pero para los legisladores de esta rica ciudad de naturaleza invaluable, no se concibe la idea de proteger a su gente, sino de cuidar de sus ingresos, como si el gobierno fuera una empresa y no una entidad en la cual debe “repartir” todo lo que recauda.
Esperemos que con los años, esta idea llena de sombras, que se alimenta de la ignorancia y el miedo de personas poco aptas para el control de un gobierno, se termine de una vez por todas y aparezcan líderes que entiendan que el azar como cualquier otra industria necesita tener su espacio, sus tiempos y por supuesto su propio crecimiento.
En el caso de esta provincia como Mendoza, se verá obligada a reducir su diversión a solo tres casinos (por cierto muy buenos) y esperar que los ruidos de ideas más brillantes ensordezcan a los políticos de turno, para que entiendan que el egoísmo no genera nada bueno para sus ciudadanos como para el mundo del gambling.

En la ciudad de Mendoza, han dado marcha atrás con la idea de entregar licencias para los casinos que quieren instalarse en los hoteles que han dado vida hace poco.
Esta ciudad, considerada la octava capital mundial del vino, es rica por su naturaleza, su encanto de ciudad y todo el entretenimiento que podemos encontrar en una noche a orillas de la Cordillera de los Andes. Esto ha hecho que el boom turístico sobrepasara las plazas hoteleras y se llamara a concurso para entregar licencias de hoteles de 5 estrellas que tanto necesita para cubrir las necesidades de sus visitantes.
Esto ha hecho que el casino estatal, que recauda una generosa cantidad de dinero con sus juegos de azar y casino, se viera en la difícil tarea de competir con casinos como el Regency Casinos Resort, uno de los casinos de Latinoamérica más importante en los últimos 10 años y otros como la cadena chilena Enjoy que se ha apostado en el hotel Sheraton (una eminencia nacional en materia de hotelería).
Esto hizo que el Casino de Mendoza bajara su recaudación por apuestas y se viera obligado a coartar la idea de otras cadenas de hoteles recién inauguradas, a que puedan instalar sus propios casinos para entretener a su público que por cierto corresponden de todas partes del mundo.
Lamentamos la actitud mediocre de los políticos de turno que no entiendan que la diversión tiene un costo para sus ciudadanos que luego se verá reflejada en los votos de quienes protejan sus espacios de ocio y diversión.

Creo que la soberbia que padecen algunos gobiernos, hace que siempre se identifique a los juegos de azar con el tabaco y el alcohol. Y aunque usted, al igual que yo se pregunten el porque, lo cierto es que es la mejor excusa para cobrar impuestos muy altos.
El azar, carece de maldad o abuso de cualquier cosa. Esta comprobado que el mundo pide y necesita de casinos y juegos de azar. Y como pueden ver, hasta los más acartonados o estructurados, están cediendo ante la popularidad de los juegos de azar.
Deben entender que se trata de espacios de diversión, donde la gente se saca el estrés, conoce gente, se entretiene, almuerza, cena, toma un trago, disfruta de un espectáculo y entrega algunas monedas al azar. Así de simple y así de problemático lo ven algunos para que aún hoy, se lo siga señalando como algo malo.
Cuándo será el día, que los gobiernos dejen de abusar del juego y conviertan a estos en un entretenimiento más para sus ciudadanos. Parece que divertirse no está en la agenda de ningún parlamento, pero cuando se trata de dinero, la expresión “Caret Lege”, en los rostros de quienes custodian los ingresos, se vuelve casi una obligación.
Lo cierto es que Navarra, está proponiendo modificar la Ley. Lo que sería bueno saber es cuales son los fines de dicha reforma. El fin justifica los medios, pero en este caso, habría que saber si el fin es darle a los ciudadanos la posibilidad de divertirse o bien, buscar las formas de conseguir más dinero para el Estado.
