
El Baccarat es considerado un juego para personas adineradas, ya que los montos de sus manos son realmente altos. El Mini Baccarat surge con el objetivo de captar a los muchos aficionados deseosos de jugar y que no alcanzaban las grandes cifras que circulaban por las diferentes mesas.
Básicamente las reglas son las mismas que en el Baccarat con la excepción de que la mesa es más pequeña, por lo que sólo acepta 7 apostadores. Otra variación es que, en este caso, el croupier siempre oficia de banca, no como en el Baccarat, donde este rol es asumido por los diferentes jugadores.
De todos modos, la diferencia más importante, tiene que ver con los montos de las apuestas. En una mesa de Baccarat, generalmente, la apuesta mínima no es menor a U$S 25 dólares, siendo frecuente encontrar mesas con requerimientos mínimos de U$S 100 o más. En el Mini Baccarat, las apuestas mínimas pueden ir de U$S 5 en adelante, sin sobrepasar los U$S 25.
Esta diferencia, que parece menor, hace que el juego sea algo totalmente diferente, ya que el clima es mucho más distendido y la gama de personas que se acercan a jugarlo es mucho más rica y variada.
En los casinos online, mayoritariamente se juega Mini Baccarat, lo que permite que el jugador permanezca en la mesa por más tiempo, aumentando sus posibilidades de ganar.

El juego del Baccarat es muy sencillo y lo más interesante es que no se necesita ser jugador para apostar. Aunque el juego requiere de un solo jugador contra la banca (el lugar de la banca rota entre los diferentes jugadores), generalmente se habilita la apuesta para 14 apostadores.
El objetivo es acercarse, lo máximo posible, al nueve. Las cartas con figuras y el 10 tendrán valor cero, el as siempre valdrá uno y el resto de las cartas conservarán su valor nominal.
Antes de comenzar el juego, los apostadores deberán elegir entre jugador, banca o empate. Esto hace que la probabilidad de ganar sea muy alta, por lo que es un juego altamente recomendable para los nuevos jugadores. La apuesta a jugador y banca pagan 1 a 1, mientras que la apuesta a empate paga 8 a 1. Leer más…

El Baccarat, al igual que el Póker y el Black Jack, es un juego de naipes que tiene gran cantidad de adeptos en todos los casinos del mundo.
Su origen no está del todo claro, pero se considera que proviene de un juego italiano, el Bacarrá, del que se tienen registros ya a mediados del siglo XV. Este juego habría sido introducido en Francia, por el Rey Carlos VIII, logrando gran aceptación. Europa conoce el juego en los casinos franceses, pero es la versión inglesa la que llega a nuestros días.
La historia cuenta que el Baccarat (nombre que ya habría asumido en Francia) llega a Inglaterra en el siglo XVIII y es a través de los soldados del imperio que se extiende por todo el mundo.
El Baccarat logra mucho éxito en los Estados Unidos donde, a mediados del Siglo XX, el Casino Dunes de Las Vegas, lo presenta como una novedad exclusiva. Pocos días después ya se jugaba en todos los casinos de la ciudad.
Su llegada a Las Vegas se da en un marco de alta exclusividad, por lo que solo accedían él los jugadores más fuertes, logrando manos de altísimas sumas. Hasta la década del ’80, en que se inventa el “Mini Baccarat”, permitiendo manos de menos valor, el juego fue casi exclusivo de las clases más pudientes.
Otras corrientes, creen que el juego deviene del Vent et Un francés, convirtiéndose, de esta manera, en un primo hermano del Black Jack.
