
La historia de los casinos está plagada de relatos de personajes que han intentando, con mayor o menor éxito, sacar grandes ganancias a partir de intrincadas estrategias.
Richard Marcus era un jugador profesional muy bueno, que contaba con la experiencia de haber sido repartidor en un casino. Conocía a fondo el funcionamiento de los diferentes juegos y dónde estaban las debilidades de cada uno de ellos.
Marcus fue tentado por un hombre de nombre Classon para sumarse a un equipo de personas dedicado a realizar estafas en casinos. Classon le enseñó todos los trucos que conocía y le animó a pensar en nuevas estrategias para ganar de manera fraudulenta.
Una noche, mientras presenciaba un espectáculo de Striptease, Marcus tuvo una idea a la que llamó con el nombre de la bailarina: Savannah.
La trampa Savannah se realizaba de la siguiente manera. Marcus realizaba una apuesta en un paño de ruleta, apilando 3 fichas de 5 dólares y una de 500. La ficha de 500 era colocada debajo del todo, de modo que el croupier no pudiera notarla.
Si perdía, mientras el croupier estaba atento a la bola, él cambiaba la pila de fichas por otra que solo tuviera de 5 dólares, perdiendo realmente muy poco dinero. Si ganaba, realizaba un gran festejo, con saltos y gritos. Recién en ese momento, el croupier se percataba del tipo de apuesta realizado. Leer más…
