
De mantenerse la tendencia que marcan las últimas mediciones, no sería de extrañar que la frase que titula esta nota (Un tragaperras por habitante), se hiciera realidad. Según dichas mediciones, que arrojaron resultados sorprendentes sobre la tendencia cada vez mas marcada de jugadores habituales que tienen los españoles, hay por ejemplo en Cataluña, un creciente promedio de maquinas tragaperras, que actualmente se encuentra en una cada 150 habitantes mayores de 18 años de edad.
Esto obviamente demuestra el exponencial aumento que las apuestas han tenido en los últimos años en España.
Las autoridades de Cataluña, estudian las posibilidades de poner control sobre un presunto crecimiento desmesurado de los juegos de azar, no obstante, eso aparece como poco factible dadas las posibilidades de expansión que presenta la tecnología donde cada individuo cuenta con la chance de apostar desde su propia casa, ya sea en ruleta, blackjack, dados y hasta en las mismas tragaperras, gracias a los casinos online.
Las autoridades han llegado a estudiar la posibilidad de controlar a los jugadores dentro de casinos, e incluso dentro de bares, pero lo mas probable es que se opte por reducir la cantidad de maquinas tragaperras, aunque esto ha despertado muchísima polémica haciendo dudar a las autoridades que han sido objeto de duras criticas y cuestionamientos.

Es interesante preguntarse que haría uno ante una situación como la que contaremos a continuación, ¿aprovecharía para sacar rédito o apelaría a la ética y denunciaría el hecho?
En un casino de los Estados Unidos, y por un mero error de programación, una maquina de tragaperras comenzó a multiplicar diez veces el dinero que se apostaba, aumentando también en diez veces la ganancia obtenida, de esta forma, en tan solo dos días, los apostadores obtuvieron un total de medio millón de dólares sin que las autoridades del casino se dieran cuenta de lo que estaba sucediendo.
El caso pudo aclararse y salir a la luz recién cuando una honesta pareja, decidió apostar en la maquina fallada, al darse cuenta de la situación no pudieron disimular su sorpresa cuando el dinero que depositaban se transformaba en vales de diez veces su valor, esto despertó la atención de las personas que se encontraban cerca de la maquina, que comenzaron a acercarse esperando su turno para depositar su dinero y retirar los vales multiplicados por diez.
Al ver el revuelo causado, la pareja decidió que debían denunciar el hecho, aunque esta decisión no dejó muy felices a los demás apostantes que esperaban para jugar en esa maquina. Cuando comenzaron las investigaciones, descubrieron que la maquina estaba configurada para jugar en Filipinas y no en Estados Unidos.

Existen muchas estadísticas acerca de las ganancias de los casinos el 80% se dice que provienen de las tragaperras y existen también más de 3 millones de tragaperras aproximadamente en todas las diferentes compañías. Sin que lleguemos a tener dudas estas máquinas llegar a ser el blanco para ladrones y estafadores, pues se calcula que ya son miles de millones de dólares los que se han robado de estas máquinas tragaperras.
Solamente en el estado de Nevada, en los Estados Unidos se documentaron más o menos 100 millones de dólares que han sido robados de estas máquinas. Para robar estas máquinas se usan varias técnicas y dispositivos, desde dispositivos electrónicos sofisticados hasta un gancho de metal común y corriente. Lo que más sorprende es que más del 97% de todos los robos quedan sin resolver puesto que no se encuentra a los estafadores.
Además de la seguridad que tienen los casinos, con las máquinas tragaperras es diferente pues que en un solo casino existen algo así de 5 mil máquinas y es casi imposible controlar todas.
Por lo general los que pretenden robar estas máquinas siempre están buscando puntos ciegos o sea donde no pueden ser vistos y nunca actúan solos pues se van rotando lo que hace muy difícil concentrarse en una sola persona en particular y así es que si se está planeando un robo a las tragaperras resulta demasiado difícil saberlo.
