
Arnold Snyder es un jugador de Black Jack muy conocido por todos aquellos aficionados a este fascinante juego.
Su fama se debe a que se ha desempeñado como jugador profesional por más de 30 años, cosechando importantes triunfos en los más destacados torneos internacionales, que lo han llevado a ser uno de los primeros miembros del Black Jack Hall of Fame.
Además de su prestigio como jugador, Snyder se ha destacado por una peculiaridad muy poco frecuente en los jugadores profesionales: comparte sus secretos.
Snyder ha desarrollado efectivas estrategias para el conteo de cartas, y las comparte en el diario online Black Jack Forum, del que es editor. En este sitio, se dedica a dar consejos a jugadores profesionales y novatos e incluso brinda, gratuitamente, un software simulador que entrena en el conteo de cartas, llamado PowerSim Blackjack Card Counting Simulation Sofware. Leer más…

La historia de los casinos está plagada de relatos de personajes que han intentando, con mayor o menor éxito, sacar grandes ganancias a partir de intrincadas estrategias.
Richard Marcus era un jugador profesional muy bueno, que contaba con la experiencia de haber sido repartidor en un casino. Conocía a fondo el funcionamiento de los diferentes juegos y dónde estaban las debilidades de cada uno de ellos.
Marcus fue tentado por un hombre de nombre Classon para sumarse a un equipo de personas dedicado a realizar estafas en casinos. Classon le enseñó todos los trucos que conocía y le animó a pensar en nuevas estrategias para ganar de manera fraudulenta.
Una noche, mientras presenciaba un espectáculo de Striptease, Marcus tuvo una idea a la que llamó con el nombre de la bailarina: Savannah.
La trampa Savannah se realizaba de la siguiente manera. Marcus realizaba una apuesta en un paño de ruleta, apilando 3 fichas de 5 dólares y una de 500. La ficha de 500 era colocada debajo del todo, de modo que el croupier no pudiera notarla.
Si perdía, mientras el croupier estaba atento a la bola, él cambiaba la pila de fichas por otra que solo tuviera de 5 dólares, perdiendo realmente muy poco dinero. Si ganaba, realizaba un gran festejo, con saltos y gritos. Recién en ese momento, el croupier se percataba del tipo de apuesta realizado. Leer más…
