
La actualidad de los juegos de azar en México es algo confuso. O al menos lo era hasta el año pasado, ya que toda su historia tenía una única manera de conseguir licencias para la explotación de estos juegos a través de los casinos y era gracias a las conexiones gubernamentales que tenían algunos empresarios. Claro que esto se terminó en el año 2009, donde se regularon algunas leyes (aun sigue siendo precario y confuso el modelo para estos casinos) y solo ese año se entregaron más de 200 licencias para operar casinos en el Estado de dicho país.
Lo cierto, es que ahora quieren instalar un casino en la frontera entre Estados Unidos y México, haciendo que este lugar tan transitado a diario tenga un divertimento para la gente que quiere reponerse de un viaje largo y acalorado.
Lo que se pone en duda, más allá de la intención del senador que propuso la idea José Julián Sacramento, es la confiabilidad en la seguridad de estos lugares ya que como todos sabemos México tiene el record de actos delictivos en toda la región. Esto sin dudas pone en dudas la idea original que viéndolo desde un punto optimista no deja de ser una muy buena ciudad y un lugar estratégico para que la gente se divierta en estos casinos de talla inimaginada de dinero.
Habrá que ver que dictamina el Senado con respecto a esta propuesta que quizá sea el puntapié inicial para que esa zona se convierta en un lugar seguro donde las familias puedan destinar un tiempo a la diversión y el placer.

El municipio de Naucalpan en el Estado de México, es de las zonas que cuenta con el mayor número de casinos en este país y, a pesar de ello, se siguen instalando allí nuevos establecimientos de juego. Durante el período de la administración municipal actual (2009) fueron cuatro centros con máquinas tragamonedas los que se establecieron.
Daniel Olivares Villagómez, representante de la organización “Di No a los Casinos”, sostiene que algunos de estos establecimientos carecen de licencias federales, aunque el ayuntamiento afirma lo contrario.
Olivares sostiene que en el caso del casino Las Palmas, que opera desde ya hace siete meses, no cuenta con una licencia formal y en él funcionan 700 máquinas tragamonedas, que se hicieron pasar como juegos de habilidad y destreza y de videojuegos, porque están expresamente prohibidas en la Ley Federal de Juegos y Sorteos.
Por este motivo, esta organización solicitó a principios del corriente año a la Secretaría de Gobernación que realizara una inspección en el Leer más…
