
Sentir como ruedan los dados hasta dar contra la pared de la mesa, deja unos segundos de un silencio absoluto, para que luego, todos los que participan del juego, exploten con sus onomatopeyas ¡Uh! ¡Ah! ¡Ohhh!.
Los casinos disponen (aunque nadie se de cuenta) de una acústica sobresaliente. Todo lo que está situado en un Casino tiene su porqué y nada está librado al azar.
Así es como podemos ver que las distintas formas de agrupar los juegos, separando las máquinas tragamonedas de los juegos de mayor concentración, como así también las ruletas de otros juegos y ni hablar del bingo, donde la cantidad de gente merece un espacio más que importante y dedicado, ya que son muchas las personas que se dan cita para este juego de cartones.
Si uno observa atentamente, se dará cuenta que es increíble como puede lograrse separar los ruidos, especialmente de las máquinas tragamonedas, que suelen ser siempre demasiadas para lo que respecta el lugar. Una con más sonidos que otros, y sin embargo, podemos apreciar cada uno de sus sonidos sin que una moleste a la otra.
Jamás escucharemos quejarse a un jugador de tragaperras por el ruido que genera una máquina vecina. Todas se pueden escuchar y en todas nos vamos a divertir.
Lo mismo pasa con las mesas de craps. Sin lugar a dudas, las más emocionantes que un casino puede tener y que un visitante debe amarrarse a estas, aunque sea solo por un rato, para sentir lo que viven los jugadores de este juego de dados, que es adrenalina pura.
